Sigo cursando el MOOC,
en Miriadax, propone el profesor
Evelio Traba una serie de tareas, una de ellas pide:
Elabora
un diálogo, propio de un discurso sostenido por un narrador personaje donde
recrees una conversación entre un hijo que confiesa su homosexualidad y sus
padres
Aquella
tarde fue gris, supongo que el recuerdo son colores de tormenta, al vivirla así.
Cuando entré en casa de mis padres les saludé con un beso, lo normal en mi
familia y les dije que si tenían tiempo, mi madre, sin dejar de cocinar
respondió rápidamente: claro que sí, para mi niño pequeño siempre. Les pedí que
se vinieran conmigo a la sala de estar, mi madre respondió con: pero, habla
aquí hijo, somos tus padres, no seas tan formal ¿pasa algo?
Después
de repetir la petición, mi madre bajó el fuego y se vino conmigo y con mi
padre, que no había dicho -aún- nada, ya habló bastante después.
Papás, tengo que deciros algo que
llevo tiempo callando y necesito que sepáis; a mi padre se le abrieron los ojos
y mi madre, tan raramente silenciosa, lo fue esta vez. Con un nudo en la
garganta y millones de mariposas en el estómago, les pregunté si se habían dado
cuenta de que llevaba años sin tener novia, mi padre respondió que él había
estado sin novia hasta que conoció a mi madre, la persona con la que llevaba
treinta años y que quería estar junto a ella para siempre: hijo, eso llegará a
su debido tiempo, conocerás a alguien y nos darás nietos, eres joven todavía.
Papá, ya he conocido a alguien,
se llama Cornelio y me gusta todo de él, excepto su nombre, y dudo que vaya a
darte nietos
El silencio se cortaba, el
preludio de la tormenta, mi padre dio un grito ¿QUEEEEEE? Me estás diciendo que
eres marica, tu madre te mimó y claro.
Hijo, tú has tenido novias,
recuerdo a Sara, era muy simpática conmigo y muy educada, me traía siempre flores
y se empeñaba en cocinar y mira que lo hacía mal, la pobre. En todo caso te
gustarían hombre y mujeres, eso ahora es normal.
Que no mamá, Sara fue una de las
chicas con las que intenté sentirme atraído, tener sexo y no hubo nada que
hacer
Pero que cojo... me estás
diciendo, que quieres que te endiñen por el culo, si ya lo decía yo, o ¿eres tú
el que se la mete?. Un maricón, que vergüenza, a ver lo que pasa cuando se
enteren los vecinos, seremos el hazmerreir, tenía que haberte dado de bofetadas
el día que elegiste el color rosa para las sabanas de la cama, tu madre, que
son cosas de niños, de MARICONEEEESSSSSS, eso es lo que son.
Me
iba haciendo más y más pequeño al oírles, quería salir corriendo. Me lo había
prevenido Cornelio, mi amor, y tuvo razón.
Durante un año fue un calvario
tener que esconderme de mis padres, duró hasta que tuvieron el accidente.
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